Voy leyendo y aquello que encuentro de alguna manera útil para el debate cultural actual lo comparto. Y hoy me topé con estas consideraciones sobre los temas del título de esta entrada.
En la pág 73 del libro dice Tierno Galván (1976):
"Creo firmemente que es menester romper con el centralismo que ha existido hasta ahora. Es preciso resolver de una vez para siempre el problema regionalista que en España se arrastra desde hace siglo y medio, pero hay que resolverlo, puesto que es un problema de hecho y acuciante. La solución del problema regional supone tranquilidad para el futuro, estabilidad, equilibrio político, etc. Olvidar los problemas regionales es crear una fuente de problemas que pueden traducirse en daños serios para el futuro del Estado español.
En este sentido yo creo que las distintas regiones, que tienen distintos niveles de pretensiones, etc., tendrían que disponer de ámbitos de autodeterminación política suficientes de acuerdo con sus necesidades. (...) Quizá la mejor manera de conseguir esto sería ir por el camino de una Cámara de los Pueblos o Cámara de las Regiones que, dentro del Estado español, permitiese equilibrar las distintas necesidades y solucionarlas."
Un poco más adelante, en la pág 81 dice:
"Yo comprendo y acepto el problema de las autonomías regionales. Me parece que es una reivindicación universal de las etnias en este momento, que es un fenómeno lógico en respuesta al neocapitalismo de las multinacionales y las tendencias uniformadoras. El individuo, entonces, se repliega, se refugia en sus comunidades primarias, para afirmarse a sí mismo. Entonces, confirmo y clarifico el problema regional. Para que disminuya la corrupción -hay mucha en España- las ciudades, los ciudadanos de las regiones han de conseguir nuevas fórmulas. Estos ciudadanos serán cada vez más responsables y tendrán cada vez mayor capacidad operativa en el Gobierno del país.
Se impone así evitar el centralismo, otro de los grandes males que hemos padecido en estos cuarenta años. Toda autonomía es sana y es buena, sin prescindir, naturalmente, de nuestros principios marxistas generales: planificación de la economía, socialización progresiva de todos los sectores productivos, afirmación de la lucha de clases.
A mi me parece que en España habría que conseguir una Cámara de las Regiones, o una especie de Asamblea de las regiones, para evitar el patente desequilibrio entre las regiones actuales, evitando el premiar a una región ya previamente privilegiada por su mayor desarrollo industrial y económico. Me opongo, por consiguiente, a cualquier método estrecho de los empleados; me opongo terminantemente a la actual solución del problema regional. El caso del río Ebro, y la disputa entre Aragón y Cataluña, puede ilustrar perfectamente: no podemos resolver nuestras cuestiones arbitrando canales insuficientes de opción política; al contrario, se impone avanzar a lo largo de un cauce amplio.
A mi estas palabras me parecen de una actualidad impresionante, si pienso en el problema Catalán de hoy ¿y a ti?. Saludos socialistas
Un gauchito pensativo...
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jueves, 26 de abril de 2018
Centralismo, regiones y pueblos de España
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Tierno Galván
Madrid, Latina, Campamento
39620 Sarón, Cantabria, España
miércoles, 25 de abril de 2018
La necesidad del centro político
Había pensado titular esta entrada diciendo que es una pena que Cs no haya ocupado el centro político y se haya volcado a la derecha, pero no encontré una fórmula precisa, así que opté por compartir estas líneas de Tierno Galvan acerca de la necesidad del centro político.
"Evidentemente hay que procurar que el mapa político de cualquier país, y concretamente en España, no tenga vacío. Con esto quiero decir que el mapa político debe representar con exactitud la realidad política. En España hay izquierdas y derechas y hay que tenerlas en cuenta. Es verdad que las derechas se unen con más facilidad porque suelen unirse por intereses y son uniones para la respuesta más que para el estímulo, mientras que las izquierdas se unen por ideología y más para estimularse que para responder, son más activas. Pero en España hay un centro, y hace falta que lo haya; una opinión que no pertenezca a la derecha, pero que tampoco se defina como socialista, y que agruparía algunas tendencias conservadoras y demócrata-cristianas. La categoría centro es necesaria, aunque no se puede, hoy por hoy predecir su contenido. Que la derecha arrostre a la izquierda, y viceversa, sin que se diera ese intermedio fluido que llamamos centro, no parece que sería conveniente ni que respondiera a la realidad. En toda Europa existe el centro y es que la sociedad europea no está en condiciones de tener un Parlamento escindido en derechas e izquierdas. El capitalismo europeo está construido con trabajadores, con propietarios de medios de producción en gran escala y con una masa de intereses sociales que responden a los propietarios de los submedios de producción, profesionales, clase intelectual, que estarían implicados de una manera u otra en el centrismo, y la Constitución debería responder a este hecho. Hay que pensarlo, pues, como una realidad política y no sólo como una hipótesis metódica. " (pág 67).
A mi juicio nuestro autor tiene razón, pero España parece tenerle alergia al centro.
"Evidentemente hay que procurar que el mapa político de cualquier país, y concretamente en España, no tenga vacío. Con esto quiero decir que el mapa político debe representar con exactitud la realidad política. En España hay izquierdas y derechas y hay que tenerlas en cuenta. Es verdad que las derechas se unen con más facilidad porque suelen unirse por intereses y son uniones para la respuesta más que para el estímulo, mientras que las izquierdas se unen por ideología y más para estimularse que para responder, son más activas. Pero en España hay un centro, y hace falta que lo haya; una opinión que no pertenezca a la derecha, pero que tampoco se defina como socialista, y que agruparía algunas tendencias conservadoras y demócrata-cristianas. La categoría centro es necesaria, aunque no se puede, hoy por hoy predecir su contenido. Que la derecha arrostre a la izquierda, y viceversa, sin que se diera ese intermedio fluido que llamamos centro, no parece que sería conveniente ni que respondiera a la realidad. En toda Europa existe el centro y es que la sociedad europea no está en condiciones de tener un Parlamento escindido en derechas e izquierdas. El capitalismo europeo está construido con trabajadores, con propietarios de medios de producción en gran escala y con una masa de intereses sociales que responden a los propietarios de los submedios de producción, profesionales, clase intelectual, que estarían implicados de una manera u otra en el centrismo, y la Constitución debería responder a este hecho. Hay que pensarlo, pues, como una realidad política y no sólo como una hipótesis metódica. " (pág 67).
A mi juicio nuestro autor tiene razón, pero España parece tenerle alergia al centro.
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Tierno Galván
Madrid, Latina, Campamento
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Socialismo democrático, anarquismo, políticos y estadistas
Mientras escucho a Zeca Afonso, porque después de todo hoy es 25 de abril y recuerdo la Revolución de los Claveles; voy a ir compartiendo algunas ideas espigadas del libro de Enrique Tierno Galván titulado "Democracia , socialismo y libertad".
De la página 21 quiero destacar: "Socialismo democrático quiere decir que desde las instituciones políticas y sociales de la democracia plural se puede progresar, por la utilización de estas mismas instituciones, hacia los fines propios del socialismo, la superación del sistema capitalista y la instauración de una sociedad sin clasismo. A mi juicio, con relación a España, una vez alcancemos el necesario nivel democrático, no veo obstáculo para que dentro de las instituciones el socialismo defienda sus ideas y vaya lentamente poniéndolas en práctica. Hoy el socialismo es el modelo de moral política más alto con que cuenta la humanidad y nuestro país ni puede ni debe prescindir de su práctica."
Luego de distinguir entre dos versiones del anarquismo: 1- "Hay una versión popular, en la que el anarquismo equivale a la violencia, a la bomba, al sacrificio personal. Eso está rebasado y no tuvo en España demasiada profundidad". 2- "Queda otra dimensión anarquista, que a mí me parece que es la que ha tenido mayor profundidad en España y que, no sé por qué, es la que se menciona menos: la generosidad, el internacionalismo, la utopía, el interpretar la convivencia como pura fraternidad, el llevar las sociedades a la autogestión." - Tierno Galván dice:
"En el aspecto de la generosidad utópica, la palabra anarquismo ya no define bien el contenido histórico pasado, sino que tiene un contenido histórico presente. Y el anarquismo hoy es equivalente a unos deseos de mayor capacidad de autodeterminación en las decisiones políticas. Este anarquismo se está infiltrando en las organizaciones políticas que antes tenían otro sentido. El socialismo popular, en el que estoy con otras gentes, tiene una incuestionable veta de ese anarquismo, que hoy no es ni más ni menos que la defensa de una democracia que tiende, como he dicho, a la autogestión y que entiende que la disciplina no es más que una obediencia compartida". (pág. 31
Y voy a finalizar esta entrada con una cita que algunos podrán considerar escandalosa pero que me parece de una actualidad rabiosa: "Lo que sí le voy a decir es que en España sobran políticos y faltan estadistas; es decir, sobran personas que se dedican a la defensa de intereses personales, que pretenden medrar, que están merodeando en torno del poder para llegar a disfrutar de él, y faltan estadistas, es decir personas que tengan una visión global de los problemas y que no les interese el poder, tanto por el provecho que da como por ser un instrumento para ponerse al servicio de las necesidades de la nación.
De la página 21 quiero destacar: "Socialismo democrático quiere decir que desde las instituciones políticas y sociales de la democracia plural se puede progresar, por la utilización de estas mismas instituciones, hacia los fines propios del socialismo, la superación del sistema capitalista y la instauración de una sociedad sin clasismo. A mi juicio, con relación a España, una vez alcancemos el necesario nivel democrático, no veo obstáculo para que dentro de las instituciones el socialismo defienda sus ideas y vaya lentamente poniéndolas en práctica. Hoy el socialismo es el modelo de moral política más alto con que cuenta la humanidad y nuestro país ni puede ni debe prescindir de su práctica."
Luego de distinguir entre dos versiones del anarquismo: 1- "Hay una versión popular, en la que el anarquismo equivale a la violencia, a la bomba, al sacrificio personal. Eso está rebasado y no tuvo en España demasiada profundidad". 2- "Queda otra dimensión anarquista, que a mí me parece que es la que ha tenido mayor profundidad en España y que, no sé por qué, es la que se menciona menos: la generosidad, el internacionalismo, la utopía, el interpretar la convivencia como pura fraternidad, el llevar las sociedades a la autogestión." - Tierno Galván dice:
"En el aspecto de la generosidad utópica, la palabra anarquismo ya no define bien el contenido histórico pasado, sino que tiene un contenido histórico presente. Y el anarquismo hoy es equivalente a unos deseos de mayor capacidad de autodeterminación en las decisiones políticas. Este anarquismo se está infiltrando en las organizaciones políticas que antes tenían otro sentido. El socialismo popular, en el que estoy con otras gentes, tiene una incuestionable veta de ese anarquismo, que hoy no es ni más ni menos que la defensa de una democracia que tiende, como he dicho, a la autogestión y que entiende que la disciplina no es más que una obediencia compartida". (pág. 31
Y voy a finalizar esta entrada con una cita que algunos podrán considerar escandalosa pero que me parece de una actualidad rabiosa: "Lo que sí le voy a decir es que en España sobran políticos y faltan estadistas; es decir, sobran personas que se dedican a la defensa de intereses personales, que pretenden medrar, que están merodeando en torno del poder para llegar a disfrutar de él, y faltan estadistas, es decir personas que tengan una visión global de los problemas y que no les interese el poder, tanto por el provecho que da como por ser un instrumento para ponerse al servicio de las necesidades de la nación.
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